Día del Padre…

Hoy es el día del padre. Desde muy temprano he recibido infinidad de llamadas telefónicas para felicitar a los papás de nuestro auditorio y después de dos horas de cabina me empieza a doler la cabeza.
Es definitivo: para el papá no hay el mismo entusiasmo, el mismo jorgorio, la misma festividad como cuando se celebra a las madres. ¿Por qué? Pues porque la diferencia de gustos con respecto a estos festejos difiere mucho entre hombres y mujeres. ¿Cómo es el día perfecto para muchos padres?…Trataré de pronosticar según mi punto de vista:
 
A las mamás les encanta tener su casa limpia para recibir a sus hijos; deleitarse comiendo un banquete especial mientras se disfruta de canciones como "Amor eterno", "Señora, señora, señora", "Por el amor a mi madre", "Madrecita querida" entre otras muchas producto de la imaginación y ternura de los compositores que saben sus canciones tendrán auge por lo menos una vez al año.
Los hijos llaman desde Estados Unidos para saludar a su mamá y, con lágrimas y tristesa le dicen que ojalá estuvieran juntos; que la vida sin ella no es la misma; que es lo más grande y bello sobre la tiera que bla, bla bla…
Luego, llega el mariachi tocando las mañanitas y desprendiéndole a la madre unos lagrimones tremendos y pensando que valió la pena tanto esfuerzo y sacrificio…
Después las bonitas frases, los abrazos y los deseos de felicidad para "la mujer que me llevó en su vientre", todo aderezado con unas cervezas o tequilita que no debe faltar en estas fiestas…
 
Para el papá no es lo mismo. Temprano se le da un abrazo al viejo y a la hora de la comida se le sazona lo que a él le gusta. Se le compra un cinturón, un perfume o un llevero de "las Chivas" y en la noche se le permite se le vuelve a abrazar y se le dice lo valioso que es para los hijos y esposa. ¿Algo más?…Creo que no.
Seguramente usted pensará que un servidor pretende engrandecer la figura paterna para así lograr cierta concientización en la gente y le festejen al papá igual que a la mamá.
Pues no. Fíjese que no. Los papás somos diferentes. Les confieso que no esperamos este día con ansia loca, ni esperamos un regalo, ni canciones, ni felicitaciones ni nada. Dicen que TODOS los hombres somos como niños eternamente. ¿A qué me refiero? A que nos gusta jugar, los dulces y ver la tele. Sólo que de diferente forma: el fútbol, la cerveza y las películas de Arnold Schcwarschetrabalenguas…
Nos encanta estar echadotes viendo la tele, con una cerveza en mano, comiéndonos unas patitas de puerco doraditas y calientes y viendo un buen partido de fútbol o la película del Código Da vinci…
En serio…Si usted que me lee es mujer, así son las cosas. Si quiere regalarnos algo especial este día del padre, le recomiendo limpie bien la tele, sacuda el sillón de papá y compre un seis de "Modelos". Las patitas doradas no pueden faltar…
 
 (Qué mediocre me escuché)
 
Tleluz
 
 
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