Temor incertidumbre y Duda

Hace unos meses asesoré a una alumna de secundaria para que participara en un certamen de declamación. Después de semanas de práctica y ajustes a su próxima participación, llegó el gran día y nos presentamos en aquel auditorio donde se respiraba un ambiente de nerviosismo absoluto.

 

Mi alumna estaba tronándose los dedos, tensa y pensando en cuánto podía fallar en su participación. Recordé cuando yo también, en esos haberes no muy lejanos, participaba en esos concursos que me tenían con el alma en un hilo desde semanas antes.

 

Brenda –así se llama mi alumna-, reflejaba en sus ojos la preocupación de no hacerlo bien. Se sentía a leguas que sufría intensamente la ocasión. De pronto, cuando dijeron su nombre, apreté mis manos y confié plenamente en que los ensayos anteriores le habían proporcionado la habilidad suficiente para tener una participación digna. Cuando subió y se hizo ese clásico silencio sepulcral, sentí que yo estaba mucho más nervioso que ella. Lo primero que hizo fue regalarle una sonrisa al auditorio y tranquilamente desarrolló su poema (Los motivos del Lobo de Rubén Darío), con una soltura hipnotizante. Su voz, su expresión corporal y su magnífica memorización, le dieron una fuerza escénica que adquirió por ella misma y en ese mismo instante. Jamás la había visto declamar tan bien en alguno de los ensayos.

 

Aunque nunca lo hemos platicado a fondo, estoy seguro ella experimentó un fenómeno llamado TID-ENID que ya había escuchado anteriormente.

TID significa Temor, Incertidumbre y Duda. Es cuando existe un reto por enfrentar y lo único que podemos percibir son sentimientos negativos que debilitan más nuestra participación.

ENID son las iniciales de Encuentro Nuevo, Interesante y Diferente que, en una misma situación de reto, podemos elegir para cobijarnos de sentimientos positivos que fortalecen una situación de la misma naturaleza que el anterior caso.

 

De esta manera, el ir a conseguir empleo; el participar en un concurso; el declarársele a esa persona especial y hasta el aprender a manejar un automóvil, son retos que se sirven sólo de dos maneras: TID o ENID; es decir, o lo enfrentas sufriéndolo o lo haces gozándolo…O como diría el maestro Luis: “O lo haces por las buenas o lo haces por las malas”…

Recuérdelo bien, amigo lector, trate de convertir esas dudas, esa angustia, ese sufrimiento al enfrentar algo nuevo, en un acontecimiento interesante, motivante y excepcional que le hará salir victorioso de esa experiencia…

 

Tleluz

 

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