La ley del Karma, el Hooligan y el fútbol…

Me siento timado. Engañado. Decepcionado. Con la ley del Karma riéndose de mí…
 
Ayer domingo, asistí a la casa de los abuelitos de mi esposa para ver el esperado final del mundial que tenía todo mundo ante la pantalla del televisor: Italia Vs. Francia. Allí estaban los papás de mi esposa y sus abuelitos; habían comprado botana, refrescos y bocadillos para complementar esa ocasión que sólo se repetiría cuatro años después…
Pues bien. Ya lo he dicho antes: no me gusta el fútbol. Menos cuando se trata de un partido entre dos países que ni me van ni me vienen en asuntos deportivos, así que, en el segundo tiempo y mientras el encuentro estaba más candente, recostado en el sillón me quedé profundamente dormido. A veces me despertaban los gritos de los demás cuando había un momento emocionante; pero me volvía a enrolar en el maravilloso mundo de los sueños…
 
Minutos después, ya despierto y sin ver el final de aquel encuentro, me dirigía al trabajo pensando en que la noche serían tremenda pues el famoso "Hooligan" (un personaje fantástico creado por Andrés Bustamante para los programas como El Mundial o Las Olipiadas y que sólo aparece en la última emición), estaría haciéndole la vida de cuadritos a José Ramón Fernández… 
 
 Pues bien. Ya quería que se metiera el sol para poder ver al temible "Hooligan"…Así que tuve que chutarme "La Academia 5" -que por cierto está más espantosa que nunca- y cuando ésta terminó, juro por Dios que ya me dolía la cabeza. Desde minutos antes, habían promovido al "Hooligan" para las diez y media, así que pensé que a más tardar a las once y media o doce estaría yo divirtiéndome al ver a ese tipo destruyendo la escenografía de Los Protagonistas.
 
Dieron las once, las doce, doce y media y el condenado "Hooligan" no aparcecía. La cabeza estaba a punto de estallarme en mil pedazos. Los ojos se me cerraban mientras Mennotti seguía hablando de estadísticas futboleras…
Cerca de la una de la mañana, sólo yo segía despierto en casa, volteaba a ver a mi esposa y envidiaba su respiración tranquila y relajada. Yo, con los ojos entreabiertos, apagué el televisor y me dispuse a dormir. Todavía en sueños, le menté la madre a José Ramón Fernández y a Salinas pliego por haberme mentido diciendo que el "Hooligan" saldría despuesito de las once…
Después, también en sueños, me imaginé inmiscuido en la ley del karma: si haces el mal, te irá mal. Recordé cómo me había dormido en plena final mundialista e imaginé materializado al fútbol riéndose de mí saboreando su venganza al haberme hecho desvelar…
 
Por la mañana, seguía la venganza: en el noticiario "de 6 a 9" anunciaron desde las siete que en unos minutos más compartirían las imágenes del "Hooligan" en su paso por Alemania. Mal bañado, mal desayunado y mal vestido, esperaba ansioso ver aquellas imágenes que nunca aparecieron…
 
Apenas hoy en la mañana vi aquellas imágenes y cuando eso pasó me quedé petrificado: El "Hooligan" demostró que para Andrés Bustamante, los años no pasan en valde, ahora no hubo una escenografía hecha trizas; no hubo basura, humo, polvo o pintura; nu hubo fuego, agua o achas para despedazar todo aquello…Sólo hubo un "Hooligan" débil, inseguro y seguramente satisfecho de haberme hecho infeliz por dos días consecutivos…
 
Si no me hubiera dormido en esa final mundialista, nada de esto hubiera pasado…
(Claro que no hablo en serio)
 
Tleluz…
 
 
 
 
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