Currículum o Ridículum…

(Artículo para la revista Sentido correspondiente al mes de julio)

 

 

“En cualquier parte del mundo, los patrones necesitamos contratar personal; pero no necesitamos simplemente empleados…lo que todos necesitamos en encontrar GENTE DE CONFIANZA…”   -V.R.P.A.

 

Antes de iniciar, quiero admitir que me sentí un poco atemorizado cuando me sugirieron escribir sobre las complicaciones que puede encontrar un buscador de empleo. Me atemorizó por dos cosas: la primera, el tema es muy amplio y requeriría mucho espacio. La segunda, me sentí identificado con el tema a tratar…

 

Pues bien. La pregunta es muy sencilla: ¿El currículum siempre ayuda o puede perjudicar?

Según el libro “contrátese rápido y contrátese bien” de Alba Alamillo, el reclutador se toma en promedio dos minutos para observar un currículum. ¡¡¡así es!!! Sólo dos minutos…

Sería inútil desvelarse toda una noche para elaborar un documento de seis hojas o más, ya que –según el libro ya citado- un currículum completo, no sobrepasa las dos hojas.

Pero el objetivo principal es saber si SERVIRÁ la experiencia de un buscador de empleo. Veamos: existen dos tipos de currículum, uno donde se presentan una evolución en cierto campo laboral y el segundo es cuando el buscador de empleo ha tenido muchos trabajos que no tienen qué ver nada uno del otro…ESE CURRÍCULUM PERJUDICA…Sin embargo, no es el fin del mundo. Existe un documento que es de verdadera utilidad –lo digo por experiencia propia- la Carta de Presentación. Así es, el buscador de empleo debe anexar al currículum un documento donde exprese sus capacidades y objetivos en ese puesto…

Pero la pregunta va más allá. ¿Cómo se considera a una persona que “no dura” en sus trabajos y se la pasa buscando empleo la mayor parte del tiempo? ¿Eso viene a afectar su futuro laboral?

Existen personas inquietas por naturaleza, cuyas capacidades pueden ser tan amplias que no se sienten completas prácticamente en ningún lugar, o como dice mi madrina Mago “parece que traen hormigas”…

No es precisamente que sean personas a las cuales no se pueda depositar la confianza. Al contrario, un buen reclutador, puede encontrar la solución a múltiples necesidades que requiera el trabajo con una persona con estas características. Aquí la cuestión es saber cuáles son las intenciones, necesidades, objetivos y propósitos que busca el desempleado dentro del área de trabajo que se le ofrece. Además, la mayoría de ellos, pretenden aportar un potencial laboral que va más allá de sus limitaciones como empleado. Hay que recordar que un empleado no renuncia sólo por insatisfacción laboral; sino por el hecho de no tomársele en cuenta sus opiniones y capacidades…

 

Pero quiero cerrar mi comentario con la frase con la que inicié este artículo: si usted es gente de confianza, seguramente tendrá trabajo, sólo hay que demostrarlo…

 

Tleluz

 

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