Tijeras para papel

Si usted me hubiera visto, seguramente se habría reído de mí. Ayer por la tarde, como a eso de las cuatro, salí al jardín de la casa (si se le puede llamar jardín al espacio de enfrente de las casas de infonavit) y vi con tristeza cómo las yerbas habían crecido desmesuradamente y daban un aspecto de abandono a mi casa y ponían en peligro a mis niños que a veces jugaban en aquel lugar.  
Pues bien, entré a la casa y busqué en mi herramienta al material necesario para hacer el trabajo (me imaginaba como Tim Hallen en la serie "Mejorando la casa") y al no encontrar nada, saqué de una lapicera unas tijeras que a veces Leo utilizaba para cortar papel. Las miré cautelosamente y un ligero brillo en mis ojos advirtió la osadía de ¡¡¡Cortar un césped con unas tijeras de papel!!!
 
Al principio no fue tan difícil: tomaba las yerbas con la mano izquierda y con la derecha cortaba con las tijeras todo aquello. Lo cansado era la posición en la que estaba: a veces en cuclillas, a veces sentado en el césped y otras, hincado.
Cuando pasó la primera hora, ya estaba adormecido de la espalda y un par de ampollas se asomaban en mis dedos. Lo peor de todo era que no llevaba avanzado ni la mitad de aquel terreno.
Terminé después de las siete. Tuve que ponerme unas tiras de cinta diurex en los dedos medio y pulgar para apaciguar los ardores de las ampollas y continuar el trabajo. ¡¡¡Y es que la osadía no terminó allí; corté también las hojas del pequeño árbol de la banqueta!!!
 
Total, terminé cerca de las nueve. Así es, de tres de la tarde a nueve de la noche cortando el césped. Cinco horas cortando con unas tijeras de escasos quince centímetros un terreno de cuatro por cuatro metros, además de tumbarle las hojas al árbol de enfrente…
 
¿Valentía o estupidez? yo diría lo segundo. Creo no debí desperdiciar cinco horas de mi vida en un trabajo que pude hacerlo en una sóla hora, sin ampollas ni dolores de espalda. ¿De qué manera? Existen tijeras especiales para jardín. Cuestan desde los cincuenta hasta los cien pesos. ¡¡¡Por ahorrarme cincuenta pesos invertí cuatro horas de mi día de descanso!!!
 
Muy mal negocio…
 
Tleluz
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