Nada

Hoy no quiero escribir nada; pero necesito hacerlo.
Así es, el redactar constantemente se convierte en un compromiso, casi una necesidad imperiosa que en esta ocasión gana la batalla.
Estoy sumamente cansado, el día estuvo verdaderamente pesado y lo único que quiero es descansar -bueno, eso creo- pero mis dedos cosquillean al ver el teclado y el darme cuenta que desde hace varios días no alimento mi espacio me hace cambiar de opinión.
Afuera llueve suavemente y a través de la puerta se filtra un delicioso holor a tierra mojada que me hace recordar cuando en mi adolescencia me encantaba mojarme y jugar bajo la lluvia. De pronto me dan ganas de salir y hacerlo de nuevo. Mejor no.
Al leer lo escrito en estas líneas me doy cuenta que mis ideas divagan por doquier mientras mis ojos observan las finas gotas de lluvia que hacen un sonido muy tranquilizante. Tal vez la mitad de mi cerebro esté en el patio, bajo la lluvia. Tal vez no.
Siento un cosquilleo que sube y baja por mis piernas advirtiendo su rendición. Ni un sólo esfuerzo más. Ni una sola cuadra caminada más. Para mi cuerpo, el día llegó a su fin; para mi pensamiento, no…
Veo el reloj y me doy risa al notar que apenas van a ser la nueve. Pareciera que es media noche: todo tranquilo, mis ojos a medio abrir y este cuarto a media luz. Realmente parece media noche.
Vuelvo a leer lo aquí descrito y me doy cuenta que en esta noche, ContraSentido se cubrió de una sensibilidad abstracta propia de las noches de inspiración. Es como un poema sin rima, como una canción sin métrica, como una novela sin personajes.
 
Creo que es momento de dejar de escribir.
 
Tleluz
 
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3 respuestas a Nada

  1. patricia maria dijo:

    Hola chiquillo, al leer estas letras, me doy cuneta que ese Pedro melancolico aun se encuentra ahí, y de lo mucho que amo esa y todas las facetas de ti, me encanta como redactas, y ojala yo pudiera apasiguar ese cancancio que siente tu cuerpo y tu alma.
    Te Amo.

  2. MARTIN ADRIAN dijo:

    Pues ya tenía rato sin pasar por acá, así que hoy tardé un poco más en ponerme al corriente con todos los escritos. Pero no importa, porque siempre dejan una enseñanza y claro, una sonrisa sibujada en el rostro, por ejemplo tu anecdota de los machetes, ja ja, muy divertida, quizá en su momento a ti no te haya parecido así, pero creo que es la única forma de aprender, teniendo este tipo de anécdotas, además veo que ese día descubriste que tienes un verdadero amigo.
    ¿Sabes?, me gusta mucho el cómo describes a tu familia, sigan así, que el amor, comunicación y la comprensión jamás termine. Ya para despedirme tan sólo te aviso que te tengo en una lista en mi espacio que se llama: Mundos, haciendo referencia a los espacios inteligentes, con algo positivo. Espero tener tu visita y comentarios por mi espacio y que no olvides a los amigos. Saludos.
    El chico de los relatos tristes.

  3. Pedro Arturo dijo:

    Gracias Adrián por visitar de nueva cuenta ContraSentido, ya chequé tu espacio (que por cierto lo recomiendo ampliamente) y me encontré con cosas nuevas que has agragado y que le dan más vida.
    A losm visitantes de ContraSentido, como ya lo acabo de comentar, les sugiero entren al blog de Adrián.
     
    Tleluz

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