El Vampiro

En la ciudad que habito – La Piedad Michoacán- existe una mística historia a la cual tuve el atrevimiento de hacer un intento de poema. Disfrútelo.

(Escribí este texto en word y al transferirlo a ContraSentido se alteraron algunas líneas)

 

 

El Vampiro

 

Pedro Arturo Tlelo Ramírez

 

I

En mi pueblo aún hay temores,
fantasmas ante los ojos,

que se sienten con sabores
de cultura y en abrojos
suelen ser siempre mejores.

 

Existieron pesadillas,

cuentos crueles y otros bellos,
pero de entre todos ellos
sobresale una familia
que amaron con mil destellos.

 

Contaré pues la aterrante
historia de un hijo solo
que vivió con tal decoro,
que admiraban su semblante
su bondad y sus tesoro

Vertiendo dulce sonrisas,

y joviales ojos bellos,
vivían contentos, sin prisa,

su madre, doña Felisa

y su padre don Alfredo.

Embebecidos y errantes
presumiendo galanura,

creyeron ser los triunfantes,
de la vida desgastante
de lo que nunca se cura.

Su hijo, en cierto momento
tuvo abrojos en el alma
y les trajo un gran tormento

cuando frío, estaba muerto
boca bajo en su cama.

 

 

II

Como quien su fe abandona,
desesperados, nerviosos,
tres días y no abandonan
aquel cadáver, le lloran,
lo tocan, lo hacen sinuoso.

Los familiares les tratan
de animar y les resuelven
que sería mejor si faltan
al entierro que adelantan
sería esa tarde de jueves.


Sin embargo, en su memoria,
viven más que aquellas flores,

pues para ellos la gloria
era más que aquella historia
de muerte, horror y temores.

Por ello, Felisa, errante
le dice a Alfredo, segura,
que si en verdad es su amante
haga que la muerte errante
les regrese la dulzura.

 

-Quiero que cabes la fosa
y saques de aquella pila
la figura esplendorosa
de aquel hijo que mutila
la vida de ésta, tu esposa…

-Si tu vida así depende,
te confieso, lo comprendo;
y si la ley me reprende

prefiero morir sonriendo
que dejar a mi hijo inerte.

 

De tal manera comprenden

que en el más pronto momento
cavarían tierra y cemento,

pues del cadáver depende

el sentirse también muertos.

Con cautela y cierta prisa,
la tumba así la cavaron
y entre la tierra encontraron
al que les robó la risa
y su cara le besaron.

Sin embargo, mal triunfantes,
no terminaron sus penas.
Notaron que algunas partes,

de aquel cuerpo eran más fuertes
y otras blancas como estrellas.


Sus manos, de ser tan bellas
mostraban palidez de luna,
solamente en una de ellas
sus dedos como doncellas,
mostraban sana fortuna.

El cuerpo ya mal formado

al verlo inspiraba miedo;

y los padres con cuidado,

                                                                                     paciencia, temor y celo
                                                                                    a la tumba iban a verlo.

 

III
Surgieron tantos rumores,

sobre Alfredo y Felisa
”que ya no llevaban más flores”,
”que no se les ve mejores”,
”que se van a toda prisa”.

 

Los padres, pronto llamaron

a un médico y con prisa,
el problema le explicaron.

Le dijo doña Felisa
todo lo que le lloraron.

El galeno, a los señores,
les pidió muy buena paga;

preparó mil inyecciones:

sustancias, cremas, pociones
y listo muy pronto estaba.

  

En la noche, como antes
acompañados con velas,
el doctor y los amantes,
cavaron y entre las piedras
posaron el cuerpo inerte.

Inyectaron la poción

que apoco la pena apaga,
pues las inyecciones son
contra descomposición
que a su belleza opacaba.

Cada jueves lo están viendo,

                                                                                     ambos tratan de fingir
                                                                             que aquello que están haciendo
                                                                                    es patético y horrendo;
                                                                                      pero los hace vivir.

 

 

IV

Un día, llegó asustado
un vecino a hablar del muerto
dijo, pues, que había observado
como el muerto ya despierto
del panteón se había escapado

 

“Yo miré que de la fosa
salió el muerto y en su huída,

con imagen lastimosa

regresaba así a la vida.

Fue una escena escabrosa”

 

La gente, entonces comprende

de la pareja el tormento

y creen que en aquel momento
de su valentía depende

que siga muerto aquel muerto.

 

La historia que daba risa
se transmitió con esmero
y otros más pronto dijeron
que era vampiro y de prisa
contra el muerto todos fueron.

 

 

                                                                                                     V

En la noche, en todas partes,
y con ácido en las venas,
se reunieron blasfemantes;
pues todos eran creyentes

de imaginarias escenas.

 

Con la luz de las estrellas

del jueves, bajo la luna,
los hombres y también ellas
se reunieron en aquella
fría y escarbada tumba.

Los padres, que habían llegado

llenos de angustia y de miedo,

dicen estar informados

de lo que los ciudadanos

pretendían con puño fiero.

 

Si piensan que nuestro hijo

es un monstruo o es vampiro
tan sólo un favor les pido:

si a la tumba me dirijo

es por que aún yo lo quiero.

-Pues si el horror son amores
-dice la gente encendida-,
caven y quiten las flores
y nos muestren a aquel joven
pálido, yerto y sin vida.

 

Obediente a sus empeños
doctor, Felisa y Alfredo
dicen a hombres y mujeres
que si ellos lo prefieren

sacarán al muerto entre ellos.

 

Aquel féretro sacaron,

y con los ojos abiertos,

al querer ver aquel muerto,

con horror se percataron

que nada estaba allí dentro.

 

                                                                                    Médico Alfredo y Felisa

no encontraban qué decir,

sólo les quedaba huir

del panteón a toda prisa,

si los tres querían vivir.

 

Corriendo, atrás sus captores

y con  grito de fiereza,

no pretenden ser su presa

y entre las tumbas y flores,

se esconden tras la maleza.

 

A la mañana siguiente

con los ánimos disueltos,

Escondidos y despiertos

Con espíritu doliente

Le lloraban a su muerto

 

¿Dónde está el cuerpo de mi hijo?

¿Por qué ya no lo encontramos?
En usted, doctor confiamos

pues claramente nos dijo

que sería perpetuo y sano.

 

 

VI

Pasaron los días de prisa,

los ánimos se opacaron

y del pueblo se marcharon

doctor, Alfredo y Felisa
y aquella tumba cerraron.

 

Ese panteón ya no existe

Parque Morelos se llama

Pero vive aún la flama

de un vampiro que subsiste

y a sus padres los reclama.

 

Quede pues en la memoria

de aquel macabro suspiro

y se escriba en un papiro

triste, horrenda la historia

de mi pueblo y su vampiro.

 

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2 respuestas a El Vampiro

  1. MARTIN ADRIAN dijo:

    Hola qué tal, pues primero, gracias por la invitación, así que como siempre paso muy gustoso a ver qué me encuentro de nuevo, y grata sorpresa al ver que te animaste a escribir un poema, y sinceramente me ha gustado demasiado, hciste muy buenas rimas, y la historia es genial. Ojalá sigas escribiendo más de estos poemas. Por lo pronto me despido de ti deandote un buen fin de semana en compañia de la familia, y sería muy interesante ver qué piensas de nuestro nuevo presidente. Hasta luego, cambio y fuera.
     
    El chico de los relatos tristes

  2. MARTIN ADRIAN dijo:

    Feliz navidad para ti y tu familia, los mejores deseos, espero que esta fecha la pasen juntos y no olviden el significado de la navidad.

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