Comprensión lectora

Propuesta didáctica de comprensión de lectura.

 

Por: Pedro A. Tlelo Ramírez

Profesor de Español del Colegio “Miguel de Cervantes Saavedra”

 

 

A modo de introducción

El presente proyecto está basado en la experiencia personal que, como docente, he observado a través del tiempo y he aplicado, en parte, con los alumnos del nivel secundaria.

Admito que pueden existir serias carencias en la presente; pero es indiscutible su elevado valor dentro de los propósitos y objetivos de la comprensión lectora en la educación secundaria.

 

Para iniciar, es preciso integrar los cuatro elementos que sostienen los contenidos de la materia de Español: escuchar, hablar, escribir y leer. Estos cuatro pilares, son la base de todo lo que se desprende de la citada materia y que, de haber uno más débil, no se cumplen cabalmente los requisitos que los objetivos proponen.

 

Desgraciadamente, la escritura y la lectura, según mi propia observación, son las dos actividades menos sobresalientes en el alumnado ya que, como es bien sabido, ambas van de la mano y es difícil ser buen lector sin ser buen escritor y es más complicado aun ser buen escritor sin ser apasionado lector.

¿Qué es entonces lo que pasa con ese impulso “lecto-escritor” que no alcanza a desarrollarse satisfactoriamente en nuestros jóvenes? ¿Los docentes estamos aplicando erróneamente las técnicas y estrategias para crear jóvenes que comprendan y ejerciten la lectura?

 

El rol común del profesor

Para desarrollar esta propuesta, es necesario recordar el rol común del profesor en las actividades de lecto-escritura: generalmente, el docente indica una lectura, deja un tiempo determinado para la ejecución de la misma; indica a los alumnos que deben buscar en el diccionario las palabras desconocidas y deben realizar un resumen de lo allí leído.

 

¡Nada más erróneo que eso! Para iniciar, no es recomendable imponer una lectura sin antes haber introducido al alumno a ésta. Recordemos que el conocimiento no inicia con una respuesta; sino con una pregunta, entonces, cómo esperamos que comprendan lo leído si no hay una base significativa de interés y expectativa, es decir, cualquier actividad a realizar, deberá iniciar con una introducción despertando en el alumno la motivación por introducirse en ella.

 

Luego, cómo esperar una lectura fluida a ritmo personal, si el docente está presionando constantemente a los alumnos a terminar de leer. Aceptemos que la lectura por gusto, por convicción, por placer, es la que se hace “saboreando” el contenido a un ritmo que lo permita. Existen alumnos que son veloces para la lectura; pero es difícil que se dé la comprensión a este nivel con una lectura rápida. Por lo tanto, la propuesta es determinar un tiempo independiente para cada alumno. La lectura, a diferencia de la Gimnasia, permite que cada quien relacione el contenido con sus propias imágenes mentales.

 

Ahora, es muy común la utilización del diccionario para la búsqueda de palabras desconocidas, aunque esta propuesta ha sido ya debatida, estoy totalmente convencido de que el diccionario es el último recurso para conocer significados. ¿Por qué? Pues porque la semántica de las palabras no necesariamente corresponde al contexto presentado; es decir, el significado que especifica el diccionario, no siempre brinda un significado claro para aplicarlo en el texto que se está leyendo. La recomendación es, -aunque parezca extraño- “suponer” el significado de la palabra acoplando el contexto. Ejemplificaré: en un texto puede decir “El Quijote es una obra escrita hace muchos años, a principios del siglo XVII, es un libro viejo, arcaico, que sigue estando vigente”.

Si el alumno desconoce la palabra “arcaico”, encontrará en el diccionario que es “anticuado”, entonces, la confusión será mayor; pero si observamos el contexto, es decir, que fue escrito hace muchos años a principios de 1600, sabremos que arcaico puede significar viejo, antiguo, de hace muchos años. Por lo tanto, sólo las consultas en el diccionario, serán con palabras difíciles de “descifrar” con una “suposición”.

 

Para continuar la observación de lo que hace comúnmente un docente, cerraremos con la elaboración de resúmenes. El alumno identifica los datos más importantes del texto, los subraya y realiza un resumen. (En muchas ocasiones –me ha tocado verlo- el docente tiene ciertas confusiones entre resumen, síntesis y reporte de lectura, por lo que se recomienda, de manera definitiva, conocer los formatos mencionados). ¿Cuál es el problema con el resumen? Que son las mismas palabras del autor. No hay una interpretación personal del texto; sino un texto con lo más importante, según lo que dice quien lo escribió. Resumen, no es sinónimo de comprensión.

 

Partiendo de allí, aceptaremos que no estamos aplicando bien las estrategias de comprensión lectora; sino que estamos desarrollando jóvenes que tal vez puedan leer con rapidez; pero no comprenden el contenido ni esencia del texto.

 

En lugar de tomar como principal herramienta el resumen, es recomendable la elaboración de paráfrasis, realización de fichas de síntesis y lluvias de ideas en corrillos para enriquecer significados.

 

 ¿Qué propongo?

 

1.- El alumno deberá escuchar una introducción de lo que está por leer; pero principalmente, la razón por la cual deberá hacerlo. La lectura nunca deberá hacerse como una obligación; sino como una necesidad y las necesidades inician con justificaciones.

 

2.-.- El alumno deberá saber, antes que nada, el tipo de texto que está por leer; es decir, su captación será mayor si sabe identificar entre un texto de divulgación científica y uno de narrativa; entre uno periodístico y uno publicitario y es labor del docente hacer saber estas diferencias.

 

2.- El alumno sabrá, desde antes de iniciar la lectura, si ésta es un fragmento, un texto completo, una obra ya resumida o una completa. Esto con el objetivo de ir desarrollando la lectura esperando una introducción un desarrollo y una conclusión. Recordemos que cuando conocemos un “mapa” de donde estamos, es más fácil transitar por ese lugar.

 

3.- El alumno deberá introducirse a la lectura a su propio ritmo, subrayando las palabras desconocidas y encontrando, en ese mismo instante, el posible significado de las mismas. Esto facilitará que el alumno vaya comprendiendo de forma fluida el contenido del mismo.

 

4.- Deberá encontrar la función de cada párrafo. Regularmente, quien redacta deja una idea completa en cada párrafo; por lo que se sugiere fomentar la paráfrasis y encontrar la esencia y valor de cada párrafo.

 

5.- Es imposible comprender un texto si la lectura es lamentable. Por lo que se sugiere no imponer textos de difícil comprensión semántica si ni siquiera el alumno es capaz de leerlos bien ¿Cómo van a comprender algo que no pueden leer?

 

6.- El alumno deberá comprender las funciones de palabras esenciales como adjetivos y sinónimos, ya que de conocerlos bien, las imágenes mentales serán con mayor claridad y fluidez.

 

7.- Se recomienda que el alumno exprese verbalmente las dudas y lo comprendido. Recordemos que todo lo que se desarrolla en torno a nosotros, es factor de aprendizaje; por lo que, en ocasiones, por ejemplo la lectura del Quijote, tendrá mayor valor cognoscitivo para algunos alumnos que para otros..

 

8.-  Es necesario que el alumno comprenda el tema de cada texto. Si no es capaz de desarrollar esto, es difícil de evaluar una comprensión completa ya que el tema, es la muestra de la asimilación de un texto. Por ejemplo, después de leer “Las cuitas de Werter”, el alumno deberá saber que simplemente se trata de “un amor imposible que culmina con el suicidio del protagonista”.

 

9.- Es imprescindible ejercitar la elaboración de fichas de síntesis, éstas permiten utilizar en su máxima expresión los nexos, los enlaces, la concordancia, la paráfrasis y la síntesis en textos cortos nada cansados, donde se busca la calidad de comprensión, no la velocidad de la lectura.

 

10.- El alumno deberá explicar verbalmente lo comprendido y compartir sus puntos de vista con sus compañeros de corrillo. En muchas instituciones, no se permite el diálogo entre los alumnos; por lo que no hay forma de relacionar los conocimientos en situaciones prácticas y cercanas. Recordemos que, regularmente, el alumno suele escuchar con mayor atención y convicción a sus compañeros que al propio profesor.

 

Como ya se explicó anteriormente, esta es sólo una propuesta a la que deberán agregársele y restársele varios elementos; una propuesta que rompe tal vez con los paradigmas de que la lectura debe ser “un acto solemne” que requiere de libros viejos, palabras complicadas y un profesor presionando frente al salón.

La lectura, debemos convencernos totalmente de eso, es una posibilidad de explorar nuevos lugares, nuevos pensamientos, nuevas sensaciones; debemos fomentar en los alumnos la idea de que la lectura es un acto de convivencia, que en la mayoría de las veces es divertida.

 

Pero ante todo, amigo profesor…¿Cómo podremos fomentar la lectura si nosotros no  leemos?

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