La Otra Educacion

La otra “Educación por cable”

Por: Pedro A. Tlelo Ramírez

 

La televisión educa. No hay duda. Para bien o para mal; pero educa. Crea un mundo virtual que nos atrae, divierte y enajena; pero sobre todo, que nos entretiene. La televisión es parte de nuestra cultura, le creamos diferentes rituales y es uno de los actuales pretextos para reunir a la familia.

 

 ¿Por qué aseguro que educa? Porque la educación, en esencia, es un cambio de actitud y la televisión hace eso con nosotros, nos cambia de actitud. Vemos el mundo de diferente manera después de ver algo que nos sorprende, conmueve e impacta: desde sentir que las personas poco agraciadas físicamente pueden conquistar a un galanazo (“La fea más bella”), hasta ver un documental sobre accidentes viales en Discovery Channel hacen que contemplemos nuestro mundo desde otro ángulo.

 

Me atrevo a asegurar que la televisión es uno de los inventos contemporáneos más importantes que afecta a las masas; por lo tanto, la responsabilidad que debe acompañar a cada emisión es de vital importancia. ¿Por qué digo esto? Porque actualmente la televisión está en franca decadencia. Son sólo algunos programas y canales los que pueden rescatarse del letargo inminente que los cobija en este 2007. La mayoría de las actuales telenovelas son “refritos” de novelas que hace años fueron éxito. Los programas de espectáculos nunca han estado peor y la carencia de verdaderas estrellas, llevan a una y otra producción al rotundo fracaso. ¿Y esto qué tiene qué ver con la responsabilidad que menciono? Pues que la programación que actualmente observamos, es sintomática –de síntoma- y nos refleja las pocas ganas de apreciar la creatividad del presente.

 

Con tal de acaparar audiencia, la televisión nos está “sedando” con un pasado que nos claramente nos dice “la televisión del pasado, los actores del pasado, las producciones del pasado y la creatividad del pasado, es mejor que lo que hay en el presente; por lo tanto, quedémonos en el pasado”.

 

Pero ¿sabe usted qué es lo peor? Que no exigimos cosas nuevas. Estamos pidiendo vivir así, en el pasado. La televisión del pasado tiene éxito porque a nosotros, como audiencia, nos tiene frente al televisor. Por otro lado, los programas “creativos” y la educación que estamos recibiendo de ellos, es de entretenimiento soso (“Muévete”, “Doce corazones”, “Wax”, “Se vale”); o de doble moral (“Laura en América”, “Lo que callamos las mujeres”) y sensacionalistas (“La oreja”, “Los veinticinco más”).

 

Después de todo, mientras las dos televisoras más importantes de nuestro país nos regresan al pasado; hay producciones y canales que van a la vanguardia; pero que lamentablemente, no son muy concurridos: Discovery Channel, Nat Geo, The Histori Channel y el glorioso Once TV.

 

Y la televisión ¿Cómo lo está educando a usted?  

 

Tleluz 

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