Para los jóvenes, no bastan los volantes…

Para los jóvenes, no bastan los volantes…

 

 

En estas elecciones que se avecinan, estrenarán su credencial electoral millones de jóvenes en los estados correspondientes. Sin embargo, ¿Cuántos los harán convencidos de las propuestas de los candidatos? ¿Cuántos realizarán un análisis crítico de los partidos políticos, sus propuestas y argumentos?

 

Mire usted, la experiencia me ha enseñado que uno de los temas menos atractivos para los jóvenes es la política. Parece ser que esa apatía por la investigación y análisis en asuntos de esa naturaleza se hace palpable por la poca información con que se cuenta. Y es que no basta con los datos de los trípticos, volantes, comerciales en radio y televisión. La educación que se imparte en casa y en la escuela son de vital importancia en este campo y le voy a decir por qué pienso así: los padres de familia influimos irremediablemente para que nuestros descendientes decidan por tal o cual partido político. Desafortunadamente, esa influencia es parecida a la que se experimenta al “heredar” el favoritismo por algún equipo de fútbol: es por “pasión”; no por un auténtico pensamiento crítico. En el fútbol se vale, en la política, no.

 

¿Por qué muchos jóvenes vitorean a su candidato sin conocer siquiera sus propuestas? ¿Por qué defienden con capa y espada el color de su partido si no conocen los argumentos de “la competencia”? Por los mismo motivos que preferimos al equipo de papá: por pasión, por inercia… Por herencia.

 

¿Cuándo nos preocupamos los padres de analizar junto a nuestros hijos, de forma objetiva y clara, los postulados de TODOS los actores políticos? ¿Cuándo le decimos a nuestros muchachos “aquí están todas estas propuestas, elige la que más te agrade”?

¿Cuál es, pues, el origen de todo esto? El desconocimiento de todo aquello que pasa fuera de nuestra gloriosa bandera política…

 

Parece que a los mexicanos nos motiva saber que no sólo dejaremos a nuestros hijos la carga genética y algunas situaciones materiales; sino tener la posibilidad de heredar una religión, un equipo de fútbol y un partido político.

 

Por otro lado. Los profesores permanecemos al margen de todo esto por varios motivos: no pretendemos meternos en ideologías políticas por temor a “mal inflir” en sus preferencias y ganarse enemistades, precisamente con los padres. Parece ser que no tenemos la capacidad, la creatividad ni la iniciativa para abordar esos temas y hacerlo de la manera más clara, democrática y objetiva posible. ¿Podemos, pues, fomentar el análisis político en los jóvenes sin caer en las influencias?

 

Sé que es difícil. Sé que cambiar la inercia por el análisis es complicado. Sin embargo, necesitamos liberarnos de ataduras que pueden caer en fanatismo político y ayudar a nuestros jóvenes a ser también libres. Porque a los jóvenes no les bastan los trípticos, volantes, ni los comerciales en radio y televisión.

¿A poco no?

 

Tleluz

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s