Don Rafa

 
 

“Detonantes”

 

 

Recuerdo mucho aquel día: el “profe” Rafa me llamó y con voz ceremoniosa me dijo que quería yo fuera a participa en el concurso estatal de Lectura y Redacción.

 

Cuando lo escuché, casi dejé salir una carcajada ¿Estaba hablando en serio? ¿El maestro Rafa me estaba invitando a mí para ser uno de los dos representantes de la preparatoria en un concurso estatal? Seguramente se dio cuenta de mi asombro y dijo que era un reto para mí –y también para él-. Dijo que él sabía que yo no era  del todo brillante para esa materia; pero que veía en mí ciertas capacidades que hasta el momento no había explotado. Lo miré fijamente y dibujando una leve sonrisa le dije que sí. Que aceptaba el reto.

 

Mi compañera de estudios era Lupita. Debíamos ser dos los representantes de la escuela y me pareció excelente que ella fuera mi colega. Recuerdo que Lupita era extraordinariamente buena para la ortografía; nos reuníamos todas las tardes en el extinto café “Lips” y leíamos juntos por horas y contestábamos el libro que el Don Rafa nos había recomendado.

 

Fue muy pesado, más para mí, un alumno no muy brillante en la materia que  terminó de contestar un libro completo en menos de una semana. Creo estudiamos lo suficiente para representar dignamente a nuestra preparatoria.

 

¿Ganamos? No. No sé en qué lugar quedamos. Seguramente en uno no muy bueno. Se preguntará usted ¿dónde está el “chiste” de esta historia? Pues en que el profesor Rafa hizo algo que difícilmente hace un profesor: confiar plenamente en un alumno con “ciertas capacidades” y eso trascendió en mí.

 

Actualmente soy docente en una preparatoria impartiendo la clase de ¡¡¡Lectura y Redacción!!! Y anteriormente impartí la clase de Español, en secundaria.

Pero no se trata de hablar de mí; sino de Don Rafa. De esas palabras llenas de confianza y honestidad. Don Rafa fue el “detonante” para darme cuenta que yo estaba hecho para las actividades lingüísticas.

 

La pregunta es: ¿Por qué nosotros, los demás profesores, no somos un “detonante” para los alumnos? ¿Por qué nos limitamos a llegar e impartir nuestras clases sin pretender conocer más y mejor a nuestros muchachos? ¿Por qué no confiamos en ellos?

 

Me parece que todos hemos tenido gente que ha servido de “detonante” para que encontremos el rumbo de nuestra vida. A veces son los familiares, a veces los amigos… difícilmente los profesores ¿Se da cuenta? ¡¡¡No es posible que aquéllos encargados de educarnos no tengan la delicadeza de “detonar” en nosotros esa chispa que nos lance al futuro!!!

 

 

“El profesor mediocre dice. El buen maestro demuestra. El mejor maestro Inspira”

                                                                    -Anatole France

 

Gracias, Don Rafa…Tleluz

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Una respuesta a Don Rafa

  1. YURITZI dijo:

    Como siempre profe. Buen post.   Cumple con la función apelativa que pretende. 

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